Ficha técnica:
- Título original: Resident Evil
- Año: 2026
- Duración: 94 min.
- País: Estados Unidos
- Dirección: Zach Cregger
- Guion: Zach Cregger, Shay Hatten (basado en el videojuego de Capcom)
- Reparto: Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Kali Reis, Zach Cherry
- Fotografía: Dariusz Wolski
- Compañías: Columbia Pictures, Constantin Film, PlayStation Productions, Vertigo Entertainment
- Distribuidora: Sony Pictures Releasing
- Género: Terror. Acción. Comedia negra. Zombis
La franquicia cinematográfica de Resident Evil ha pasado por múltiples etapas, reboots y enfoques dispares a lo largo de las dos últimas décadas. En esta ocasión, la nueva entrega de 2026 dirigida por Zach Cregger opta por una vía diferente: prescindir de las tramas y protagonistas canónicos de los videojuegos de Capcom para construir una historia independiente centrada en la supervivencia durante una noche de pesadilla en Raccoon City.
Tensión sostenida y entretenimiento directo
Uno de los mayores aciertos de la película reside en su capacidad para mantener al espectador en tensión prácticamente durante todo el metraje. Con una duración ajustada de 94 minutos, el ritmo no decae y la sensación de agobio es constante. Es cierto que no inventa nada nuevo dentro de las fórmulas del terror ni del subgénero de zombis, pero tampoco lo pretende: su objetivo es ofrecer un ejercicio de suspense y acción directa, y en ese terreno resulta sumamente entretenida de principio a fin.
A esa tensión se suma un tratamiento del humor negro muy bien medido. La película no cae en la autoparodia, pero sí introduce situaciones en las que la torpeza o las decisiones absurdas del protagonista sacan más de una risa sincera, aliviando la pesadez dramática sin romper la atmósfera de peligro.
Austin Abrams y el acierto de un protagonista corriente
Gran parte de la efectividad de ese contraste recae en su actor principal, Austin Abrams. El actor estadounidense (visto en títulos como Euphoria o Weapons) interpreta a Bryan, un mensajero médico atrapado en mitad del caos biológico. Su trabajo resulta muy convincente: transmite a la perfección el desconcierto y la vulnerabilidad de alguien que no es un soldado de élite ni un héroe de acción, sino una persona común sobrepasada por las circunstancias.
El elenco secundario, que cuenta con nombres como Zach Cherry o Paul Walter Hauser, acompaña con solvencia las distintas dinámicas de la huida nocturna.
La paradoja de la adaptación
En lo que respecta a su fidelidad a los videojuegos de Capcom, la película toma una distancia casi total. Más allá del título y de guiños audiovisuales muy concretos para los seguidores —como la presencia de una máquina de escribir asociada a los puntos de guardado y la ambientación de la corporación y los infectados—, el argumento funciona de forma completamente autónoma. Si la cinta hubiera llevado cualquier otro título original, la historia habría funcionado exactamente igual.
La paradoja es que, precisamente por alejarse de la obligación de recrear escenarios y giros específicos de la saga interactiva, esta propuesta de 2026 se siente mucho más sólida y disfrutable que muchas de las adaptaciones previas que sí intentaron ceñirse de forma más estricta a los juegos.
Solvencia técnica y ambientación
En el apartado visual, la producción destaca por un trabajo cuidado. La fotografía de Dariusz Wolski y el diseño de producción construyen una atmósfera nocturna convincente y claustrofóbica. Los efectos visuales y prácticos están bien resueltos, eludiendo la sensación de artificio barato que a menudo lastra a las producciones de serie B de este tipo.
Conclusión
Sin necesidad de revolucionar el género ni depender excesivamente de la nostalgia del videojuego, Resident Evil (2026) se consolida como una película de terror y supervivencia enormemente entretenida, con un acertado equilibrio entre tensión y humor negro y una destacada labor de Austin Abrams al frente del reparto.