Hay actores que se quedan en un personaje y actores que se quedan en dos. Patrick Stewart tiene la suerte (y el talento) de ser Jean-Luc Picard y Charles Xavier a la vez, dos de los personajes más queridos de la ciencia ficción reciente. Pero reducirle a eso sería quedarse en la superficie de una carrera que viene de mucho más atrás: formado en la Royal Shakespeare Company, Stewart ha saltado del teatro clásico al cine de culto, del blockbuster al indie más incómodo, siempre con esa voz inconfundible y un oficio que se nota en cada escena.
Hoy en Entrada Numerada repasamos cinco interpretaciones que enseñan sus muchas caras: liderazgo, fragilidad, amenaza, fuerza y humor. Cinco películas, cinco registros, un mismo monstruo escénico.

Star Trek: Primer contacto (1996): el líder
Si había una película de la saga clásica de Star Trek pensada para lucir a Stewart, es esta. El capitán Picard se enfrenta a los Borg, el enemigo que marcó al personaje años atrás en televisión, y la película aprovecha para mostrar algo poco habitual en él: la grieta. La serenidad diplomática del capitán se resquebraja cuando el conflicto le toca de cerca, y ahí Stewart saca todo el músculo dramático. No hace falta haber visto la serie para disfrutarla, pero quien la tenga presente notará hasta dónde llega el trabajo.
Logan (2017): la fragilidad
El reverso de la moneda. Tras casi dos décadas siendo el mentor más seguro de la saga X-Men, Stewart aparece aquí como un Xavier anciano, cansado y necesitado de cuidados, protegido a su vez por un Logan que también arrastra sus propias heridas. Es una interpretación desnuda, tierna y dura a la vez, y funciona como la despedida que el personaje merecía. Si solo conoces al profesor sereno de las primeras entregas, prepárate: este Xavier es otra cosa, y es de lo mejor que ha dado el cine de mutantes.
Green Room (2015): la amenaza
Quien asocie a Stewart con paternalismo y buenas maneras va a llevarse un susto. En el thriller de Jeremy Saulnier interpreta a Darcy, el cabecilla de un grupo neonazi que retiene a una banda de punk después de un concierto que sale muy mal. Lo escalofriante no es la violencia, sino la calma: Darcy gestiona el horror con la cortesía y la entonación de un hombre de orden. Stewart demuestra que la misma voz que tantas veces nos tranquilizó también puede helar la sangre. Poco más se puede decir sin estropear una película que conviene ver sabiendo lo mínimo.
Dune (1984): la fuerza
Antes de subirse al puente de la Enterprise, Stewart ya había pisado las arenas de Arrakis. En la Dune de David Lynch encarna a Gurney Halleck, maestro de armas y hombre de confianza de los Atreides (el papel que heredó Josh Brolin en las versiones recientes). No es el papel más extenso de la película, pero sí una presencia: guerrero curtido, leal, capaz de poner la nota humana en una película de otro mundo. Perfecta para descubrir al Stewart previo a la fama y una excusa estupenda para revisitar la visión de Lynch con la saga de Villeneuve más viva que nunca.
Jeffrey (1995): el humor
La sorpresa de la lista. Jeffrey es una comedia escrita por Paul Rudnick sobre el amor y el miedo en plena crisis del sida, y Stewart se come la pantalla como Sterling, un decorador de buen gusto militante, ingenioso y con bastante más corazón del que aparenta. Humor, calidez y sensibilidad en un registro completamente opuesto a los cuatro anteriores. Es la menos conocida de las cinco y quizá la que mejor resume lo que buscábamos con esta lista: Patrick Stewart es mucho más que sus dos personajes icónicos.
Liderazgo, fragilidad, amenaza, fuerza y humor: cinco caras de un actor al que la ciencia ficción adoptó pero que nunca dejó de moverse por otros géneros. ¿Cuál es vuestra interpretación favorita de Patrick Stewart? ¿Nos hemos dejado alguna imprescindible?